El pasado viernes 3 de julio, los equipos directivos de los Colegios Diocesanos compartimos una jornada de convivencia de final de curso en el Colegio Diocesano María Asunta de Castalla.
El encuentro tuvo este año un significado especial. El Colegio María Asunta ha vivido su primer curso como colegio diocesano y quiso abrirnos sus puertas con una acogida cercana y muy cuidada. Desde el primer momento, la jornada estuvo marcada por un ambiente familiar, de encuentro y de gratitud por el camino compartido durante este curso.
La mañana comenzó en el colegio, donde los equipos directivos compartimos algunas informaciones finales de curso y cuestiones importantes desde las distintas áreas de trabajo para seguir avanzando juntos de cara al próximo curso. Fue también un tiempo para escucharnos y recordar que, aunque cada colegio tiene su realidad propia, todos compartimos un mismo camino y proyecto común.
Tras el desayuno preparado por los compañeros del Colegio María Asunta, la convivencia continuó con una visita al casco antiguo de Castalla, que permitió disfrutar del entorno y compartir un tiempo más distendido entre los equipos.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la celebración de la Eucaristía en la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción. Allí pusimos en manos del Señor el curso vivido, el trabajo realizado en cada uno de nuestros colegios y los retos que se abren de cara al próximo curso.
La jornada concluyó con una comida fraterna en un ambiente cercano y familiar, donde pudimos seguir compartiendo experiencias, inquietudes y proyectos.
Esta convivencia fue también una oportunidad para agradecer sinceramente a todos los equipos directivos de nuestros colegios diocesanos el trabajo realizado durante el curso. Su entrega, responsabilidad y disponibilidad sostienen cada día la vida de los centros, acompañando a alumnos, familias y claustros en medio de tantas tareas, decisiones y retos del día a día.
Finalmente, queremos expresar nuestro agradecimiento al Colegio Diocesano María Asunta de Castalla por la acogida y el cuidado con el que prepararon este encuentro. Deseamos que, en este primer año como colegio diocesano, toda su comunidad educativa se haya sentido acogida, acompañada y parte de esta gran familia de colegios que comparte una misma misión educativa.


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