El pasado 20 de mayo, el Obispado acogió el XXVIII Encuentro de Educadores Cristianos con el Obispo, una cita ya profundamente arraigada en la vida educativa y pastoral de la diócesis. Bajo el lema “La vocación educadora: don y responsabilidad”, docentes, profesores, agentes pastorales y miembros de la comunidad educativa compartieron una tarde de reflexión, testimonio y encuentro junto a nuestro Obispo, José Ignacio Munilla.
Un año más, este encuentro recordó que educar no es únicamente transmitir conocimientos, sino acompañar vidas, sembrar esperanza y ayudar a descubrir el sentido profundo de la existencia.
Educar desde la entrega y la escucha
La jornada comenzó con varios testimonios de educadores que compartieron cómo viven su vocación en contextos muy distintos, pero unidos por un mismo deseo: acercar el mensaje de Jesús a través de la cercanía, la escucha y el acompañamiento.
Intervinieron:
- Mary Carmen Fuentes, maestra de Primaria en el centro diocesano Nuestra Señora del Carmen de Casalarga, Alicante.
- Daniel Crespo Bernabeu, docente de Secundaria en el IES Virgen del Remedio de Alicante.
- José Vidal, profesor de la Universidad de Ciencias del Deporte y de la Salud de la Universidad Miguel Hernández.
Sus palabras pusieron rostro a una realidad que viven muchos educadores cada día: aulas complejas, alumnado con heridas emocionales, niños y niñas que quizá no escucharán hablar de Jesús en ningún otro lugar, pero que sí necesitan cariño, tiempo y alguien que les mire con esperanza.
Especialmente significativo fue el testimonio sobre la universidad y el ámbito científico, donde en ocasiones parece existir una separación entre fe y razón. Sin embargo, se destacó la importancia de cultivar también la dimensión espiritual para alcanzar una verdadera educación integral de la persona.
También pudimos visualizar un vídeo con el mensaje del Santo Padre, Papa León XIV, dirigido a los participantes en el Congreso “Sin identidad no hay educación”, dedicado a los profesores de Religión. Un mensaje profundamente inspirador que recordó la importancia de la identidad cristiana en la tarea educativa y la necesidad de acompañar a los alumnos no solo en el aprendizaje académico, sino también en el descubrimiento del sentido de su vida y de su dimensión más humana y espiritual
“¿Quién soy y para quién soy?”
Tras los testimonios, Don José Ignacio Munilla ofreció una profunda charla centrada en el corazón del ser humano y en dos grandes preguntas que marcan toda vida: «¿Quién soy? y «¿Para quién soy?
Dos cuestiones inseparables: la primera nos conduce a la identidad y la segunda a la misión.
El Obispo recordó que la vida no es simplemente existir, sino vivir con dirección, fecundidad y capacidad de amar. El ser humano ha sido creado como un don y llamado a colaborar con Cristo en la transformación del mundo.
En este sentido, destacó cómo la vocación atraviesa todas las dimensiones de la vida: la vida religiosa, la docencia o incluso el ámbito sanitario. Tanto educadores como religiosos están llamados a iluminar el proyecto vocacional de los demás y ayudar a cada persona a descubrir para qué ha sido creada.
Durante la ponencia se recordó también una frase de Luis Argüello pronunciada en un congreso vocacional:
“La calidad de la escuela católica se mide por su capacidad de ayudar al alumno a descubrir el proyecto vocacional de su vida”.
La docencia como llamada de Dios
Uno de los mensajes más inspiradores de la tarde fue comprender la enseñanza no solo como una profesión, sino como una auténtica llamada de Dios.
El Obispo recomendó varias lecturas y recursos para profundizar en esta mirada vocacional:
- The Chosen, especialmente la escena de la llamada de Mateo.
- El capítulo 17 del Evangelio de Juan, donde Jesús ora al Padre por aquellos que le han sido confiados.
- La vida de Don Bosco como modelo de educador cristiano.
Una idea quedó especialmente grabada entre los asistentes: los educadores también llevan a sus alumnos en el corazón y en la oración. Educar implica acompañar sin poseer, ayudar al alumno a caminar por sí mismo y descubrir su propio camino, no una copia del nuestro.
Un homenaje y nuevos caminos pastorales
El encuentro concluyó con un emotivo homenaje a Antonio Martínez García, quien deja su cargo como director del Secretariado de Pastoral Universitaria tras años de entrega y servicio.
También se presentó al nuevo director, Jaume Benaloy Marco, que ha desarrollado parte de su labor pastoral en Perú trabajando en el ámbito cultural junto a Robert Prevost cuando era obispo en el país.
Entre las novedades anunciadas destacó la creación de equipos de capellanía para cada campus universitario, estrenándose el de Altea, así como la apertura de atención pastoral para la Formación Profesional de grado superior.
Una tarde para recordar la belleza de educar
El encuentro finalizó con la canción “Para quién soy” del grupo Hakuna, dejando en el ambiente una pregunta esencial que resonó durante toda la jornada: descubrir quiénes somos y para quién vivimos.
Una tarde de comunión, reflexión y esperanza que volvió a recordar que la educación cristiana no se limita al aula: transforma vidas, acompaña procesos y ayuda a mirar el mundo con el corazón de Jesús.
Y como broche de esta jornada tan significativa, también compartimos la preciosa oración de inicio del encuentro, un momento de silencio, recogimiento y unión que ayudó a poner en manos de Dios la vocación y misión de todos los educadores presentes










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